lunes, 28 de marzo de 2016

Cecilia Valdés (V) ( El perverso negrero Cándido Gamboa)


Este comentario lo dedicaré a Cándido Gamboa, el padre de la linda Cecilia. Personaje que encarna al individuo salido de la nada que llega a alcanzar fortuna y rango superiores dentro de su sociedad. Es decir, una versión de los individuos que actúan guiados sólo por su particular provecho.  Prototipo humano, sin embargo, universal, que, desgraciadamente, se da, se ha dado y dará,  en todos los tiempos, entre los diferentes grupos humanos constituidos sobre las distintas latitudes del mundo. Personaje que recuerda  al desarrollado por Balzac ,el “tío Grandet”,  en su universal obra” Eugenia Grandet,  o al protagonista de “El chinito de Honolulú” de Jack London. (1) Seres que han llegado donde han llegado, dejando a su paso un sendero sembrado de inmoralidad y abusos, especialmente con su prójimo más débil, al mismo tiempo que aumentaban sus riquezas, cegados por  la impunidad de su mal hacer.

Tras esta segunda lectura, pienso que el verdadero gran protagonista de la novela pueda ser este personaje, Cándido Gamboa,  cuya identidad real no se atreviera el novelista a  revelar,  pero identificable por el avezado lector de su tiempo  a través del retrato psicológico y moral del personaje,  unido al relato minucioso de sus malas acciones y del entorno  tanto físico como social en que se desenvuelve. Así como la detallada descripción del personaje,   de su ámbito privado o familiar (esposa, hijos, esclavos domésticos, esclavos del ingenio, servidumbre, capataces, etc.) como del  ambiente socio-económico, es decir, otros negociantes y administradores coloniales de alto rango, civiles y judiciales, con los que se relacionaba y hacía negocios. Lo describe como de unos cincuenta años, sin cultura ni formación específica,  un pobre emigrante español, gaditano como el histórico negrero Pedro Blanco (2), casado con una criolla rica, dueña entre otras muchas propiedades de un ingenio azucarero, y de una buena dotación de esclavos negros. Bienes y riquezas que Gamboa supo incrementar con  los negocios ya  ilícitos de la trata de  esclavos negros, y cuyos espléndidos beneficios le llegan a permitir hasta comprar un título nobiliario. Humanamente, como la trama argumental evidencia , es un ser despreciable

Toda la novela es una sarta de descripciones de las maldades y ruindades de este personaje,  citaré , a modo de explícito ejemplo,  su conversación con su esposa, Capítulo VI, págs. 307 al 317, a raíz de que el barco, adquirido junto con otros parecidos a él, procedente de África con un valioso cargamento de esclavos, fuera interceptado por los ingleses y denunciado a las autoridades españolas, muy cercano ya a las costas cubanas    En este diálogo se refleja con maestría la villanía de ambos personajes, de Cándido Gamboa  y  de Rosa Sandoval,  resaltada, según creo,  con el comentario del profesor Rodríguez , nota (25 ), a los párrafos últimos de la página 310 que reproduzco seguidamente:



Rosa: -   “Están perdidos barco y cargamento, ¿no? ¡Sería una gran desgracia!”

Gamboa:” - Lo que es perderse todo no será si los que estamos interesados en la salvación de una cosa y otra no nos dormimos en las pajas. Por lo pronto, los pasos que se han dado y que se darán más adelante nos hacen abrigar la esperanza de que cuando no todos los bultos(*), al menos las dos terceras partes lograremos arrancarlos de las garras de los ingleses. ¿Has de creer, Rosa, que á veces se me figura que mas dolor me causaría la pérdida del bergantín que la del cargamento,(25) aunque es el mas valioso de cuantos ha traído del África, según la factura del Capitán Carricarte?”

(*) los bultos son los esclavos.

(25)”…la pérdida del bergantín…Este toque maestro del pincel de Villaverde parece más bien una burilada(cincelada) de grabador; o acaso una incisión de cirujano sobre la carne de un ser vivo. Aquí pinta de cuerpo entero el alma del negrero, ayuna completamente de todo sentimiento cristiano, más negra acaso  que los propios infelices esclavos que iban a bordo del bergantín


El protagonismo de Gamboa, evidenciado por los numerosos capítulos y pasajes de la obra, que son mayoritarios,  dedicados  a describirlo física como humanamente, así como a detallar sus trapicheos, resulten o puedan resultar aburridos para muchos lectores y  hasta considerarlos que sobran . 

Llamó mi atención el contraste enorme entre tantas explicaciones y detalles desarrollados por el autor a lo largo de la novela con el abrupto desenlace final,  junto a la parca información acerca del destino de los personajes principales implicados; entre los que, curiosamente, no se habla de Cándido Gamboa. El desenlace y final de tan vasta y detallista narración se realiza en ¡poco más de dos páginas!



No tengo la seguridad de si este comentario será definitivo. El tiempo lo dirá.



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 (1)Detallo los enlaces a mis comentarios acerca de las narraciones citadas y los prototipos aludidos







(2)Pedro Blanco, existió, fue un famoso negrero, que, por cierto, es citado en la novela, por Rosa Sandoval.



(*)  La Habana Vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en  1982.




Por último, detallaré las direcciones o enlaces de los comentarios realizados en relación a esta misma novela, por si su lectura pudiera interesar.