sábado, 26 de diciembre de 2015

Cecilia Valdés o la Loma del Ángel ( II) C.Villaverde


Queda ya poco para que concluya este 2015 y aún están pendientes mis prometidos comentarios sobre la conocida novela cubana “Cecilia Valdés”. Un libro de muchas hojas según ya dije, debido a la abundancia de  notas aclaratorias acerca de los modos, de los usos y de las costumbres sociales y los acontecimientos y personajes reales e  históricos cubanos que por aquellas páginas desfilan , y también  acerca del rico léxico empleado por Villaverde, incluyéndose, en numerosas ocasiones, hasta su etimología.


En cuanto al género es una novela realista, clasificada como de costumbres. Y para los cubanos un compendio de su identidad. Singularidad que podría dar pie a pensar que su interés sólo se pudiera circunscribir a las gentes de Cuba. Esta novela, sin embargo,  es universal, porque universales  son sus personajes, verdaderos prototipos humanos. Y también los son los conflictos, los sentimientos y las acciones allí descritas, - injusticias múltiples, discriminación absurda e irracional de unos seres en relación a otros, la vileza de la explotación del hombre por el hombre, la corrupción de la administración pública, los funcionarios corruptos, la persecución de la ideas, los privilegios de clase, las élites avariciosas que sólo persiguen el interés particular muy lejano del común, la entrañable entrega de una madre al cuidado de un hijo enfermo, el enamorado fiel y galante, … Resumiendo, los distintos matices y particularidades del universal drama humano de la primacía de unos sobre los otros, de sus privilegios e intereses en relación a  los de los muchos, o bien común, expuesto sobre el escenario de la bella isla de Cuba, en su monumental  Habana Vieja, en un momento crucial de su historia, mediado el siglo XIX, cuando ya unas cuantas de sus gentes, de los más diversos estratos sociales ( Intelectuales, hacendados, artesanos, campesinos…blancos, mestizos, negros… ricos, pobres,… libres, esclavos,… ), es sensible, es decir, percibe, se da cuenta, de la gravedad e importancia de las dolencias del sistema económico, político y social del país en que viven, Cuba, en aquel entonces una próspera colonia( al menos para unos pocos(1)de la aún España imperial de los Borbones(2). 

Particularmente, como en tantas otras ocasiones cuando releo algún libro, surgen personajes y detalles que antes, inexplicablemente, así  lo considero ahora, pasaron desapercibidos para mí. En este caso concreto,  cuando leí por primera vez esta novela, me centré en demasía  en el drama amoroso, más bien tragedia, protagonizado por Leonardo y Cecilia, en apariencias, eje argumental de la  novela. Tras esta segunda y reciente lectura, tal vez por mis años y por conocer el desenlace final, fijé mi atención e interés en el muy oscuro escenario ofrecido por las negras sombras del también negro telón que cubría la sociedad cubana del momento reflejada por Cirilo Villaverde en su obra cumbre, "Cecilia Valdés o la loma del Ángel."

  Continuaré.

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Seguidamente, transcribo (copio y pego) unos párrafos sacados de Wikipedia, que a mí me parecen muy esclarecedores, no en relación a la novela, sino a hechos históricos que influyeron tanto en Cuba como en España; en correlación a las  llamadas (1) y (2), respectivamente:

(1) Al menos para unos pocos: “El período de entreguerras: Entre 1878 y 1895 los Estados Unidos hacen importantes inversiones en Cuba, sobre todo en azúcar, minería y tabaco. Hacia 1895 ascendían a 50 millones de pesos. En esta etapa Estados Unidos intensificó su control comercial sobre Cuba.

Como consecuencia de la guerra y de las transformaciones económicas que exigían mano de obra cualificada, España decretó en 1886 la abolición de la esclavitud, lo que provocó el aumento del proletariado. A ello se unía la negativa situación comercial. Las presiones de la burguesía textil catalana habían llevado a promulgar de la Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas (1882) y el Arancel Cánovas (1891), que garantizaban el monopolio del textil catalán obligando a Cuba absorber sus excedentes de producción. Este privilegio en el mercado cubano asentó la industrialización en Cataluña durante la crisis de la década de 1880, derivada de sus problemas de competitividad, a costa de los intereses de la industria cubana, lo que fue un estímulo esencial de la revuelta.

Durante esta etapa se produjeron cambios que acentuaron la estructura colonial, la deformación económica y la dependencia del exterior, lo que exigía la necesidad de una guerra de liberación nacional.”

(2)  Aún España Imperial (España del XIX): Sólo copio y pego el apartado correspondiente a la entronización de Isabel II y su reinado, 1843 -1868, pero recomiendo la lectura de los apartados siguientes, hasta el 98:

“La mayoría de Isabel II (1843-1868):Las Cortes declararon mayor de edad a Isabel, quien, tras jurar la Constitución, fue coronada como Isabel II. Tenía trece años de edad. El reinado de Isabel II fue tan inestable y difícil como había sido la regencia. Se agravaron las luchas entre progresistas y moderados y se hizo más clara la politización de los jefes del ejército, cuyos generales más distinguidos, Espartero primero, Narváez, O'Donnell, Serrano y Prim después, dominaron la política española con su prestigio personal y con el poder que les daba su mando en el ejército. En estos años el liberalismo progresista fue adquiriendo un tono antimonárquico y republicano marcado.

Durante los veinticinco años que duró el reinado de Isabel II se sucedieron en el poder sesenta gobiernos(…)

En 1854 se inició el llamado bienio progresista, que se caracterizó por la lucha y rivalidad personal entre dos generales, Narváez y Prim. El mercantilismo de las clases dirigentes que amasaron grandes fortunas en la bolsa y en la especulación con los ferrocarriles alienó a la pequeña burguesía, que se agrupó alrededor del general Prim, un liberal progresista. Éste, opuesto a la política liberal moderada del general Narváez que había dominado hasta entonces, adquirió gran prestigio cuando puso fin a la guerra con el sultán de Marruecos con la conquista de Tetuán. Durante la guerra en África, los carlistas volvieron a sublevarse (1860) pero fueron rápidamente sometidos y el infante Don Carlos, hecho prisionero, compró su libertad con la renuncia a sus derechos al trono. Pero los generales partidarios de la monarquía parlamentaria no pudieron contener el avance del liberalismo progresista cada vez más antiisabelino y antimonárquico. En 1868 murió Narváez, gran defensor de Isabel. Otro grupo de generales, con Prim y Serrano a la cabeza, se sublevaron y obligaron a la reina y al príncipe Alfonso a salir de España. Con su destierro se inició en España el período conocido como la "revolución gloriosa de 1868".