sábado, 17 de mayo de 2014

Misericordia, de Benito Pérez Galdós


Misericordia” novela de Benito Pérez Galdós, colección “El libro de Bolsillo”, Biblioteca Pérez Galdós, Alianza Editorial, 2ª reimpresión, año 2000. Ya la había leído. Esta es la segunda vez y, comoen tantas otras ocasiones, detalles y personajes entonces pasados por alto, cobraron inusitada validez e importancia.

Galdós se caracterizó por el realismo de sus novelas. En este caso la realidad que nos describe es la de un Madrid del XIX y los personajes principales pertenecen a  las clases medias bajas y pobres, concretamente mendigos que, al parecer, debían ser elemento ordinario en aquella sociedad. Muchas son las cosas allí descritas como realidad cotidiana que hoy, afortunadamente, creo,  o quizás debiera decir "espero", hayan quedado superadas.

La protagonista es Benigna, Nina, un bello personaje de ficción, cuya humanidad, magnanimidad, altruismo, conmiseración, bondad y caridad justifican el título “Misericordia” de la novela. Una vieja criada de una ama, Doña Paca, venida a menos por “estirar más el brazo que la manga” y, además, vivir de espaldas a la dura, durísima, realidad. Los otros personajes dignos de mención son el ciego Almudena, así como los hijos y nuera de doña Paca y, esta vez no me olvidaré, de Don Frasquito Ponte Delgado, otro que vivía en su nube de ilusiones vanas.  A través de estos personajes Galdós nos describe el Madrid de aquella época, en que la moneda común estaba representada por reales, pesetas y duros, la beneficencia y la asistencia a los más necesitados corría a cargo de la Iglesia o de algún espontáneo benefactor,  y las casas de empeño y montes de piedad sacaban de apuros económicos a los muchos que a ellos acudían, y les dejaban en prenda (empeñados) objetos tan simples como unas usadas prendas de vestir. Mucho ha cambiado todo, desde luego, pero no el argumento de la novela,  éste sigue vigente, pues siempre habrá ingratos, egoístas y aprovechados como también excelentes almas, que aman a los suyos, se sacrifican por ellos sin recibir, ni tan siquiera esperar, contrapartida alguna, y su corazón se contrita ante la necesidad y el dolor ajeno. En suma, me gustó antes y ahora también.
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26 de mayo de 2014: He hallado en el blog "A la luz de la Biblia", de Sergio Alonso, un comentario dedicado a la Misericordia, cuya lectura íntegra recomiendo. Espléndido como los otros que he leído de este bloguero mexicano.