miércoles, 5 de marzo de 2008

Otra vez con Balzac, diciembre, 2006

De igual manera que la muerte de Pinochet me hizo recordar “Las tierras flacas” de Yáñez, las diversas noticias sobre la actualidad nacional me traen a la memoria dos de las obras por mí leídas de Balzac: “Eugenia Grandet “y “Un asunto tenebroso”. En ambas es abordada la cuestión del enriquecimiento personal desde la función pública. Me explicaré:

Grandet – padre, el conocido personaje de ficción balzaquiano, es un tonelero que luego de un buen casamiento sabe adueñarse por poco dinero de algunas de las mejores fincas expropiadas a la Iglesia y termina por meterse en la cuestión pública como alcalde de su pueblo. Puesto en el que se mantiene bajo distinto regímenes. En parte, debido a su camaleónico modo de ser, pero, sobre todo, al saber estar con los unos y con los otros y medrar en su particular provecho.

En “Un asunto tenebroso” es donde, a mi modesto entender, Balzac desarrolla de modo espléndido, su conocimiento sobre maniobras ocultas realizadas por individuos de ilimitada avaricia,  surgidos de la nada, sin  ningún tipo de prejuicios o limitación de índole moral, que con tal de enriquecerse y alcanzar sus objetivos, actúan de modo indolente y empleando el “todo vale”; incluido la destrucción moral, política o económica de sus víctimas inocentes, las inculpaciones falsas, el uso de testaferros, la corrupción policial o de cualquier otro estamento oficial, la distorsión de las leyes en favor del criminal o agresor en detrimento de  los derechos de la víctima agredida;  y un larguísimo etcétera . En fin, demasiado parecido a la realidad.