viernes, 7 de marzo de 2008

La hoja roja - (Las Desi del presente)

Desi, que así la denominó Delibes, coprotagonista y antítesis de heroína de novela, es una muchacha de pueblo, analfabeta, fea y de pocas luces, que se marchó a la ciudad, para trabajar como criada por modesto salario, techo, comida y librar domingos y jueves tarde. (*) Sus quimeras son casarse y tener casa propia. Ahorra e incrementa, poco a poco, el tesoro de su ajuar. Se muestra contenta de su ocupación, y de cómo es valorada por el “Señorito”. Tratamiento a la sazón dado al patrón de la casa. Esta sería una breve semblanza del otro personaje protagonista de la novela, bastante común, por cierto, en aquella época. Entonces muchas muchachas de las clases más humildes, especialmente de los pueblos, veían como futuro trabajar de sirvienta en alguna casa realizando las múltiples faenas del hogar, o sea, desde fregar y limpiar hasta cuidar a los más pequeños y a los mayores de la familia. Muchos hogares modestos tenían criada, ya que su tenencia, en la España de aquel entonces, no era un signo de riqueza, sino una ayuda, casi imprescindible, de las  familias ,  en su mayoría,  con abuelos y numerosa prole, y careciendo, además,  de todos los artilugios eléctricos que, con posterioridad, se han ido incorporando a la casa, tales como lavadoras, neveras, lavavajillas, etc.

Muchos son, desde luego, los cambios habidos, en estos más de cincuenta años, en ese mundillo doméstico descrito por Delibes. En la actualidad ,quizás,  sólo los  muy ricos  puedan permitirse el mantener  criados fijos. Las clases modesta y media suplen la ayuda en las tareas domésticas( cuidado de niños, ancianos, limpieza del hogar, etc.) de muy distinto modo al de entonces; bien mediante guarderías, geriátricos, asistentas  (**), empresas de limpieza, etc.

Al presente, entre las personas empleadas en tareas del hogar, según se puede observar, hay muchas de origen extranjero. Entre los cuales destacan los hispanoamericanos dedicados al cuidado de ancianos(***). Esta observación es la que me ha inducido a pensar que una  versión actualizada de la novela podría conllevar el cambio de la Desi española por otra de origen hispano, por ejemplo de algún lugar del Altiplano Andino, con rasgados ojos negros y habla castellana con pausado y suave  acento,  intercambiando historias con su patrón o patrona acerca de las vicuñas de aquellos lejanos lugares, de los padres, el marido y hasta de los hijos que quizás tuvo que dejar en aquellos parajes. Mientras, el viejecito o viejecita  le hablará de sus tiempos de juventud, cuando mandaba Franco, de sus amigos, de los que ahora viven en geriátricos, porque los familiares viven  atareados por la vorágine de la vida contemporánea, o de los que logran sobrevivir con una pensión rondando los trescientos euros mensuales,(cincuenta mil de las antiguas pesetas), en la más absoluta soledad y miseria. O de aquellos otros, en apariencias más afortunados, que agotan su existencia de viaje en viaje del Inserso, pasando casi cada año por Benidorm que, según le han contado, es como Las Vegas a lo español y con muchos jubilados venidos de toda España.
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(*) Alguien me contó que la costumbre del arroz de los jueves, práctica de muchos restaurantes, viene de esta tarde de fiesta que tomaba el servicio.
(**)La asistenta es la figura actual de la persona empleada en tareas domésticas. Usualmente, a horas fijas y días fijos de la semana o el mes. Y muchas veces con una relación laboral, en la misma casa, y en la de familiares y amigos de ésta, de muchísimos años.
(***) Recomiendo la lectura íntegra del reportaje publicado por elmundo.es, titulado "Ellos hacen el trabajo sucio"